Corky el sobreviviente
Corky es la orca en cautividad que más tiempo lleva viva del mundo: 56 años en una piscina de hormigón. La capturaron junto con otros miembros de su manada A5 en 1969 en Pender Harbour, Columbia Británica. La manada A5, que forma parte de las orcas residentes del norte, quedó devastada, ya que 13 de sus miembros fueron llevados al cautiverio en dos capturas entre 1968 y 1969. Además, se capturaron 63 orcas de las poblaciones residentes del norte y del sur del noroeste del Pacífico en un periodo de 13 años, entre los años 60 y 70. Las orcas residentes del sur de la zona del estrecho de Puget aún no se han recuperado, su población se ha reducido a solo 73 ejemplares y están clasificadas como en grave peligro de extinción. Las orcas residentes del norte de Columbia Británica se han recuperado bien, con más de 370 ejemplares, y la manada A5 de Corky ha crecido hasta alcanzar los 16 ejemplares en libertad.
Los otros 12 miembros de la familia capturada de Corky murieron hace tiempo en cautividad. Sonny, uno de los pescadores que formaba parte del equipo de captura, se arrepiente ahora seriamente de la captura y dice: "Si tuviera que volver a hacerlo, no lo haría".
Corky tenía apenas 4 años cuando fue capturada y alejada de su madre para llevarla a Marineland en Los Ángeles y entrenada para formar parte del show de orcas. Dos más del grupo que fueron capturadas, murieron poco tiempo después, dejándola sola con Orky, un primo con quien después tuvo crías. Corky dio a luz a la primer cría viva de una orca en cautiverio. Pero la pequeña orca cayó enferma y murió 11 días después. Corky tuvo 6 hijos más, algunos lograron nacer, pero el que más tiempo vivió, fue por tan sólo 46 días. Corky dejó de ovular a los 21 años. En libertad, las orcas tienen alrededor de 25 años de vida fértil.
En 1987, Corky fue trasladada con Orky a SeaWorld San Diego, donde Orky tuvo dos crías con ballenas de Islandia, pero murió después de 18 meses ahí mismo. Corky estaba ahora sin su familia natural. Se convirtió en la principal intérprete del espectáculo "Shamu".
Otra tragedia se presentó, entre Corky y Kandu, una de las orcas de Islandia que tenía a su cría con ella, de nombre Orkid. Kandu charged at Corky during a show. Kandu se rompió la mandíbula, esparciendo sangre por todos lados y muriendo durante el show frente a toda la audiencia. Esas agresiones jamás se han presenciado en libertad, fue claramente una consecuencia del estrés que viven en confinamiento con grupos sociales mezclados en cautiverio. En un abrir y cerrar de ojos, Corky se volvió la madre adoptiva de Orkid.
Corky es una orca grande y fuerte, pero es conocida por ser muy tierna y gentil. Por su “personalidad”, los entrenadores nuevos comienzan a trabajar con ella.
La familia original de Corky, la manada A5 de orcas residentes del norte, sigue activa y ha crecido hasta los 16 miembros. Su hermana A43 «Ripple», su hermano A60 «Fife» y su sobrina A69 «Midsummer», que dio a luz a A126 Ne’nakw en 2021, son vistas regularmente en aguas cercanas, incluido Blackfish Sound y con bastante frecuencia cerca de la entrada de Double Bay.
Si Corky residiera en un santuario costero dentro de su área de distribución nativa, podría ser posible el contacto acústico con su familia. Las orcas residentes del norte mantienen dialectos estables durante generaciones, y se sabe que persiste el aprendizaje vocal temprano. Aunque no se sabe con certeza cuánto de su dialecto original conserva Corky tras décadas en cautividad, la posibilidad de reconocimiento sigue siendo un tema de interés científico.
Ahora, con 61 años, Corky supera la esperanza de vida media de las orcas hembras en libertad, aunque algunas llegan a vivir entre 80 y 100 años. Corky sigue activa y sigue actuando en SeaWorld, pero tras 56 años en cautividad, su liberación en la naturaleza no se considera viable. Nuestro objetivo es ofrecerle a Corky la mejor calidad de vida posible. Creemos firmemente que eso se consigue con su jubilación en el entorno natural de agua de mar, mucho más amplio y profundo, del Santuario de Double Bay, donde recibirá atención médica y alimentación continuas por parte de un equipo de entrenadores, veterinarios y personal de apoyo. Allí, Corky podrá nadar más rápido, bucear más profundo, usar su sonar y la ecolocalización, sentir cómo cambian las mareas, explorar las rocas, la arena y las algas, e interactuar con los peces, cangrejos, aves y demás vida marina que habita en Double Bay. Además, hay espacio para una orca compañera, así que Corky no tendrá que estar sola. Corky se merece esta oportunidad de volver a casa y vivir una vida larga y saludable en sus aguas natales.